El tema de mi proyecto de fin de estudios es algo que ha ido rondando mi cabeza durante este último trimestre de mi vida, por lo que inevitablemente ha dado varios giros durante este tiempo. A pesar de que lo que tengo entre manos en este momento no sea exactamente aquello que pensé hace tiempo por primera vez, creo que el proceso ha seguido una línea más o menos visible alrededor de cada una de las preguntas que me he ido haciendo. Por eso, creo necesaria una pequeña introducción a modo de recordatorio de los ámbitos que he ido tocando.
Son, en general, temas que tienen un fondo social importante, y no es casualidad ya que la intención desde el principio ha sido buscar algo que ayude a cambiar de alguna manera nuestro punto de vista, aquel desde el que vemos la realidad.
Todo empezó con la siguiente pregunta:
¿Puede el diseño cambiar las costumbres culturales?
Cuando me plantee la pregunta, en cierto modo yo ya tenía mi respuesta propia. Con esta pregunta a lo que me refiero es a si es correcto o positivo que una cultura incida en la otra tratando de cambiar sus costumbres. Obviamente, no me refiero a leyes religiosas o morales como el racismo, machismo, xenofobia, antisemitismo ni nada por el estilo. Estoy hablando de costumbres más cercanas al individuo, más espontáneas, por decirlo de alguna manera.
Visto así, un posible planteamiento podría ser el siguiente: ¿Podríamos conseguir convencer a los musulmanes para que comieran durante el ramadán? Sin tener en cuenta el interés concreto de dicho acto, ¿hasta que punto pueden manipularse las costumbres del ser humano?
El tema escogido en el anterior ejemplo es de índole religiosa, lo que supone moverse sobre terrenos más inestables, más arriesgados que el siguiente que planteo: ¿Puede acortarse el camino de la búsqueda de agua de las mujeres africanas? La respuesta es si, si que se puede. La pregunta real, y la que muchas veces no se hace es, ¿Debemos realmente acortar esta distancia?, ¿Estaríamos haciendo un favor? Es muy complicado saber hasta que punto. Es conocido un caso en el que un grupo de alemanes, después de entrevistas y conversaciones con una comunidad africana, decide hacer esto que planteo, acercar el agua y por lo tanto ahorrar esfuerzo y tiempo (concepto muy preciado en el 1er mundo) en una tarea que a diario es realizada por las mujeres como mínimo una vez al día. Para asombro del grupo de ingenieros, diseñadores o lo que fuesen aquellos alemanes, días después de la construcción de un pozo a poca distancia del poblado, este apareció destrozado por las mismas mujeres del lugar. La razón fue que el pozo les había robado aquellos únicos momentos en los que ellas se separaban de sus hogares y se relacionaban directamente con otras mujeres de los poblados cercanos, era el momento en el que se sentían libres, teniendo en cuenta el papel que desempeñan durante el resto del día bajo la atenta mirada de sus correspondientes maridos. Probablemente el momento más interesante de sus días dejó de existir con esa facilidad, pero cuando lo pidieron ni siquiera ellas eran conscientes del efecto que les causaría. Y es que, a veces, ni nosotros mismos somos conscientes de que probablemente muchos de los valores que tenemos, o tuvimos, se están perdiendo debido a las comodidades que los frutos de esta sociedad de consumo nos ofrece.
El diseño puede llegar a cambiar pequeñas partes del mundo, pequeñas costumbres o maneras de hacer del día a día de las personas, y de esta forma, muy poco a poco ir cambiando el entorno sobre el que se trabaja, o al menos yo así lo pienso. Aunque creo que se ha de ser sumamente cuidadoso, siendo siempre conscientes de que no somos el centro del mundo ni la referencia a seguir, cosa que al mundo occidental se nos olvida a menudo.
Leí una cita de Warren Berguer de un libro que escribió junto a Bruce Mau titulado "Glimmer: How Design Can Transform Your Life and Maybe Even the World", y habla un poco de esto mismo, defendiendo que la manera de actuar del diseño es poco a poco, cambiando el mundo a escala reducida.
“When people talk about design changing the world, it tends to sound a little grand and ridiculous, because they think of design as, in one fell swoop, changing the world and solving our problems. What design actually can do, it can solve problems on a case-by-case basis around the world. As it does that, it changes the world, because it changes the reality for people wherever the situation is happening.
If design can change water delivery in a certain part of the world, then it changes that part of the world for those people. That's the way design changes the World”.
Decidí dar un giro al tema por falta de medios en la investigación ya que, como he dicho, creo que para hacer una investigación con el fin e incidir en una cultura ajena, como mínimo se habría de consultar directamente con personas que viven en este lugar. Pensé que siguiendo la misma línea, podría centrarme en nuestra cultura y formular la pregunta de la siguiente manera: ¿Puede el diseño cambiar las costumbres cotidianas y sacar provecho de ello? Pienso que si hacemos una lista de acciones mal hechas o que podríamos mejorar en el ámbito del consumo de todo tipo, por ejemplo, tendríamos una base de datos incluso demasiado larga para comenzar a pensar maneras de cambiarlas.
Como me resultó complicado llevar la investigación mas allá por este camino, decidí centrarme en algún tipo de costumbres en concreto. Quizás por la influencia de la cantidad de imágenes del tercer mundo que vi durante un tiempo, empezaron a llamarme la atención ciertas acciones que en nuestra cultura tendrían que ver con las costumbres de nuestros antepasados no tan lejanos, es decir, las viejas costumbres.
Es por aquí por donde decidí comenzar a investigar con algo mas de rigor planteándome la siguiente pregunta.
Seguimos produciendo y “avanzando”, pero, ¿hacia donde?
TEMA
Está claro que la calidad de vida del individuo ha mejorado considerablemente (al menos en el primer mundo) desde nuestros tatarabuelos hasta hoy, no hay duda. Existen infinidad de medios al alcance de la mayoría, la salud ha mejorado, los medios de comunicación (que no la comunicación) han mejorado, o son mas accesibles hoy día, a pesar de que no estamos en el mejor momento, la economía también ha dado un cambio positivo, los medios de transporte facilitan el intercambio de mercancías y por lo tanto el mercado es infinito (en el primer mundo)…¿Pero todo esto a costa de que?, ¿Qué ha ocurrido para que todos estos cambios se hayan dado tan de repente? La respuesta es complicada porque no ha sido un solo factor el que ha influido en todo esto, ni mucho menos. Aunque si que es cierto que una de las razones más relevantes ha sido la Revolución Industrial, es decir, y resumiendo muchísimo, la mecanización de los procesos de fabricación. La aparición de las máquinas tuvo un impacto directo en las cantidades de producción y en la reducción de mano de obra, lo que permitía a las fábricas una menor inversión en personal y por lo tanto, mayor en producción.
A partir de este momento todo comenzó a ir más rápido, se comenzó a diseñar para producir en serie y más barato, o sea, más accesible a un público más amplio. Es aquí donde se empieza a perder la exclusividad y el amor por lo hecho a mano, lo artesanal, y que por aquel entonces solo unos pocos eran capaces de adquirir. Empieza a producirse sin escrúpulos y con total desconocimiento de la contaminación y emisiones de polución al ambiente, problema del que nos hemos dado cuenta más bien tarde y que pretendemos ocultar pensando que algún día cambiará.
Quiero que quede claro que, a pesar de lo que pueda parecer, no estoy en contra de la producción en serie ni mucho menos. Me parecería hipócrita y contradictorio teniendo en cuenta los estudios que estoy cursando, pero si creo en una adecuación de la producción a la situación actual y es una manera de introducir el tema de mi proyecto.
A pesar de que haya mejorado la situación, la calidad de vida del individuo en términos generales, si creo en que hay ciertos aspectos que deberíamos tratar, o replantearnos. Mi planteamiento es centrarme en el proceso de producción artesanal con el fin de extraer de este, aspectos que puedan compatibilizarse o hibridarse con el proceso de producción industrial predominante hoy en día.
Existen ciertas acciones o maneras de hacer en el pasado que pueden ayudar a mejorar la situación actual. Lo que pretendo no es quedarme en el puro romanticismo de la famosa frase, “cualquier tiempo pasado fue mejor”, porque no estoy de acuerdo con ella, sino adoptar buenas costumbres del pasado, en concreto de la artesanía, entendiendo artesanía como método de producción directa, manual, primaria e imperfecta, pero bien hecha.
Estamos en un punto en el que el valor de las cosas se está perdiendo. No nos importa que los objetos se nos rompan, no son especiales. No establecemos ningún vinculo más allá de la pura obtención de cualquier cosa, todos tenemos lo mismo y todo es relativamente fácil de obtener, por lo que si algo se estropea o se rompe, la reacción principal es abrir la cartera y mirar si sería mucho problema comprarse algo nuevo. Ni siquiera nos planteamos algo tan común como tratar de arreglar aquello que se nos ha roto, no interesa. En cierto modo somos los culpables de esta decisión porque podemos tratar de hacerlo, pero el problema radica en la organización del sistema de consumo de hoy en día. Es decir, sale mucho más barato adquirir un nuevo objeto y tirar el anterior que no arreglar el estropeado. Por mucho que lo intentemos evitar de vez en cuando, la postura natural hoy en día es esta y la razón es que todo esta tan serializado que no percibimos los objetos como propios y duraderos, sino como objetos que vienen y van pasando por nuestras manos sabiendo que nunca serán los últimos que tengamos entre manos.
Me intereso por la exclusividad que proporciona la artesanía por esta simple razón, y es que está comprobado que si lo que tenemos entre manos es único, nos duele mucho más perderlo, y por lo tanto trataríamos de repararlo como fuese porque es nuestro, porque nadie tiene uno igual, porque nos identifica y queremos tenerlo cerca. Este vínculo que se crea entre objeto y usuario es el que me interesa de la artesanía.
La producción en serie de los objetos que proporciona la industrialización resta exclusividad a los objetos porque lo que se pretende es producir en masa para vender en masa, pero ¿qué ocurriría si pudiésemos producir en serie objetos que no fuesen iguales, o que en el último paso de su producción les afectara algún tipo de factor externo de cualquier tipo? Si por ejemplo el último paso a dar para finalizar el producto estuviese en nuestras manos, conseguiríamos la exclusividad de un producto único y personalizado, como son los casos de SILLA DROOG y LAMPARA SOPLADA en los que el usuario en cuestión provoca que el objeto final sea único trabajando directamente sobre la forma del objeto final.
Otro aspecto interesante de la artesanía, relacionado también con el vínculo objeto/usuario y la consecuente durabilidad, es que en general son objetos que envejecen bien, o que al menos envejecen. Lo que quiero decir es que cada vez es más extraño ver trajes, sillas, coches, o cualquier objeto envejecidos. Y es que no se les da tiempo porque están pensados para la siguiente compra, no para el disfrute perdurable del mismo, son fugaces. Pienso que el problema es que no las llegamos a tener durante el tiempo suficiente para que envejezcan, pasan de moda mucho antes de que comiencen a quedar obsoletos. No sólo eso, sino que a demás los materiales utilizados no son naturales, por lo que el objeto jamás tendrá un envejecimiento natural. Últimamente si que parece que hay una tendencia a volver a lo natural con todo este tema del cuidado del medio ambiente pero estos están demasiado tratados como para reflejar el paso del tiempo. Todo esto ha producido una tendencia a fabricar productos con aspecto de viejo, de usado porque sin duda esto es signo de calidad, de durabilidad, pero no deja de ser un snobismo mal logrado, porque por más que se intente provocar una vejez instantánea, el efecto no es el mismo ni de lejos. No podemos controlar el tiempo y los efectos que este causa en los productos. Pienso que se debe dejar que las cosas envejezcan, pero también creo que hace falta que estén pensadas para ello, y no es precisamente el caso de la mayoría de objetos industriales de hoy en día.
Es por esto que también me interesa el envejecimiento natural de los objetos artesanales, y la utilización de materiales orgánicos. En relación con este tema, el Wabi-Sabi es un concepto japonés que hace referencia a la belleza de lo imperfecto, lo perecedero y lo incompleto.
Nada es perfecto en la naturaleza, al menos en el sentido geométrico-euclidiano en que lo concibe occidente. Nada es impermanente porque todo está en proceso, todo en la vida nace o muere. Y nada es completo porque si lo fuera, sería perfecto y permanente, porque la completitud no existe en la naturaleza; es sólo una abstracción ideada por el hombre.
Esta estética, surgida alrededor de la vieja ceremonia del té, tiene mucho de melancólico y otoñal. Es la estética de los objetos que envejecen con el uso, que están hechos de materiales orgánicos, que tienen vida propia.
Wabi-Sabi es la madera, el metal oxidado, el cáñamo, la tela cruda, la cerámica...
Tom Kelley, de IDEO, decía en algún sitio que las personas desarrollamos vínculos emocionales con los productos que envejecen con nosotros (los pantalones vaqueros, las cámaras de fotos, los coches...). El desgaste que experimentan nos recuerda que han vivido con nosotros, que nos han acompañado de cerca.
Esta filosofía me parece interesante por el simple hecho de que es cierto que todo es perecedero, a pesar de que intentemos ocultarlo utilizando materiales muy químicos y tratados para evitar el desgaste. Lo único que provocamos de esta manera es que los objetos envejezcan mal, tarde, mucho más tarde de lo que dura su vida útil, no evitamos su envejecimiento de ninguna manera. Me parece una contradicción pretender que todo lo que nos rodea dure hasta la infinidad, cuando desde el principio es la sociedad la que no acepta la idea de perdurabilidad de los objetos comprando impulsivamente las novedades del mercado. Si realmente nos interesa que nuestros objetos perduren, tendríamos que empezar por cambiar nuestra mentalidad consumista, no fabricar en materiales súper resistentes e indestructibles que acabarán en un vertedero y obviamente costará destruirlos debido a su resistencia.
“”””””””””cita””””””””
¿Por qué un nuevo diseño artesanal?; La civilización postindustrial parece darle un nuevo espacio al “nuevo artesanado“ que podría parecer una idea contradictoria tomando en cuenta que el artesano ha sido superado por la técnica Industrial.
Es necesario aclarar que la ruptura que ha habido entre la industrialización y la producción artesanal no es tan extensa como nos han hecho creer los historiadores. Basta pensar en el “Made in Italy” donde se amalgaman sólidamente la calidad de la ejecución artesanal y la producción industrial en serie.
Es indudable el placer que produce en la generalidad de las personas la producción “Hand Made” o "Hecho a mano", pero uno se preguntaría por qué al comienzo de un nuevo milenio empeñarse en la generación de un “nuevo artesanado”.
De acuerdo con Francois Burkhardt1, el trabajo creativo es producto de la colectividad, lo que por su parte Enzo Mari llama “progetto uomo”, F. Burkhardt expone y explica los beneficios y defectos del proyecto de Munari, que a la base cuenta con la sabiduría humanística, y que busca definir los criterios para determinar cuando el trabajo creativo, el trabajo manual, y el trabajo de la máquina tengan sentido.
Se entiende que las medidas en las que cree Enzo Mari son, que el trabajo sea creativo y se oponga a la problemática producida por la repetitividad. Que la máquina sea un instrumento al servicio del hombre, la máquina puede producir productos que cumplan en menor o mayor medida desde los puntos de vista funcional o utilitario, los productos son fabricados por los seres humanos para otros seres humanos, por lo que es importante entender que los individuos son seres sensoriales, pensantes que cuentan con emociones variadas y con una cultura, etc., seres complejos y heterogéneos, para los que hay que crear productos ricos en contenido y heterogéneos.
Así otro de los objetivos que se prevé abordar en este trabajo es el de combatir la contaminación del producto originada como consecuencia de los movimientos repetitivos de la fabricación industrial ya que tanta monotonía afecta a la mente, se considera que es necesario asumir la responsabilidad de los actos repetitivos que se producen en la industria ya que éstos, ya sean mecánicos o electrónicos, van deteriorando las capacidades de los individuos, así uno de los objetivos primarios a abordar en la concepción del objeto no puede ser tan solo producir más y más económicamente.
Un proceso creador del producto insensible a la percepción de los materiales, a los atributos sensoriales, cultura, estética, forma, materia, etc., impone sus aciertos o desaciertos a aquellos productos que dirige a sus consumidores.
La deficiente comunicación entre los productos y los usuarios fomenta un mal dialogo entre los sentidos y la materia de la que están hechos los objetos y a la que se le pueden aplicar atributos sensoriales, que faciliten éste diálogo.
En la actualidad afrontamos la pérdida de estímulos polisensoriales en la vida cotidiana, a través de los medios de comunicación, de los productos, de los materiales, que carecen de cualidades polisensoriales, atributos vitales para la civilización, ya que éstos proporcionan estímulos que fomentan la salud física y mental de los individuos, además de proporcionar información que constituye parte del producto y que adquiere diferentes funciones de comunicación, interacción y contacto, información valiosa que puede advertirnos por ejemplo de una posible quemadura, o mostrarnos una superficie antideslizante que proporcionara seguridad al usuario, misma que a su vez podría decorar, además de cumplir su función consideramos que diversos elementos del sistema de producción artesanal de objetos dentro de las líneas industriales pueden mejorar nuestra percepción de esos bienes.
Consideramos al mismo tiempo que los conceptos híbridos que hoy en día forman las bases de la creatividad artesana2 en otras profesiones como lo es el diseño industrial engendrarían una nueva normalidad, que aparentemente podría parecer contradictoria desde el punto de vista de la naturaleza del sistema artesanal, ya que se trataría de la combinación de alta tecnología, de la producción en masa junto a aspectos productivos artesanales como lo son: lo provisional, las antiguas tradiciones, las piezas originales, el contacto directo con la materia y el producto, etc.
Por lo tanto creemos que es posible y necesaria la asociación interdisciplinaria con los artesanos3, aportando nuevas herramientas que les permitan a ambos sistemas productivos actualizarse, evolucionar para cubrir de mejor manera las necesidades de la situación socioeconómica y cultural contemporánea.
Consideramos al mismo tiempo que en la actualidad lo que los consumidores esperan es que los industriales, diseñadores, etc., establezcan e impriman nuevas relaciones, entre los productos y los consumidores, enfocadas en lo psicológico, lo tradicional, lo poético, lo estético, en los diferentes niveles de la cultura y que tomen en consideración a grupos más reducidos, es importante que los productos respondan a las necesidades de los usuarios, de la sociedad en general, buscando cualidades complejas que se apliquen con sencillez al producto, son estas propiedades que son y han sido generalmente intrínsecas a la artesanía.
Más que ceder a la idea del funcionalismo de los productos se debería pensar en imprimir en los productos nuevas cualidades, sensoriales, culturales, matéricas, formales, estéticas, etc. que permitan que los productos sean revalorizados.
En muchos países de primer orden esta presente el movimiento neo-artesano que como una reacción a la “sociedad de consumo contemporánea”, ha iniciado un intento de renovación de diversas disciplinas en conjunción con las prácticas de artesanos expertos, y la incorporación de las nuevas y más modernas tecnologías.
Una prueba de la búsqueda y aceptación de los consumidores de hoy de productos que establezcan e impriman nuevas relaciones entre los objetos y los consumidores es la gran aceptación de productos proyectados por diseñadores como P. Starck, A. Mendini, E. Sottsass, R. Arad, E. Manzini, que de muchas formas han aplicado a sus productos cualidades que les han permitido adecuarse en este sentido al mundo con gran creatividad.
Consideramos que de alguna manera la gran creatividad de estos proyectistas viene dada por su contacto directo con la materia; De tal suerte que creativa es la gente que trabaja con materiales, en el sentido artesanal del término, Proyectistas como lo son A. Van Onck, T. Maldonado, M. Haswike, conocen la importancia de este contacto humano e incluso son los que han planteado y quienes demandan el status de Artesano-Diseñador-Arquitecto.
El interés de muchos de sus trabajos proyectuales se ha incrementado, son objetos que se distinguen por su alta calidad artesanal, proyectual.
En el diseño artesanal, se desarrollan productos con poca maquinaria y escasas herramientas especializadas, frente a aquellas que se usan en la producción de “productos de diseño”; Este hecho que nos hace pensar en la oportuna alianza de los diseñadores-artesanos, en el nacimiento de una nueva tecnología-tradición como “nuevo artesanado”, una nueva manera de producir bienes de consumo de una forma más flexible, sostenible, que permita la conservación de tradiciones culturales y que exploren nuevas herramientas que tomen en cuenta los sentidos de los usuarios al igual que sus necesidades estéticas, formales, matéricas, etc.
lunes, 3 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario