lunes, 3 de mayo de 2010

WABI-SABI

“Nada es perfecto en la naturaleza, al menos en el sentido geométrico-euclidiano en que lo concibe occidente. Nada es impermanente porque todo está en proceso, todo en la vida nace o muere. Y nada es completo porque si lo fuera, sería perfecto y permanente, porque la completitud no existe en la naturaleza; es sólo una abstracción ideada por el hombre. Esta estética, surgida alrededor de la vieja ceremonia
del té, tiene mucho de melancólico y otoñal. Es la estética de los objetos que envejecen con el uso, que están hechos de materiales orgánicos, que tienen vida propia. Wabi-Sabi es la madera, el metal oxidado, el cáñamo, la tela cruda, la cerámica... El libro me ha recordado la casa del pueblo de mis abuelos. Siempre me gustó fijarme en las herramientas de labranza, en cómo envejecían y eran más agradables cuanto más viejas. La madera se iba puliendo con el uso, el metal de las azadas se corroía por unos sitios y se pulía por los otros, por los que tocaban la tierra. Todas esas herramientas envejecían y lo hacían con mucha dignidad.

Tom Kelley, de IDEO, decía en algún sitio que las personas desarrollamos vínculos emocionales con los productos que envejecen con nosotros (los pantalones vaqueros, las cámaras de fotos, los coches...). El desgaste que experimentan nos recuerda que han vivido con nosotros, que nos han acompañado de cerca.”
Esta filosofía me parece interesante por el simple hecho de que es cierto que todo es perecedero, a pesar de que intentemos ocultarlo utilizando materiales muy químicos y tratados para evitar el desgaste. Lo único que provocamos de esta manera es que los objetos envejezcan mal, tarde, mucho más tarde de lo que dura su vida útil, no evitamos su envejecimiento de ninguna manera. Me parece una contradicción pretender que todo lo que nos rodea dure hasta la infinidad, cuando desde el principio es la sociedad la que no acepta la idea de perdurabilidad de los objetos comprando impulsivamente las novedades del mercado. Si realmente nos interesa que nuestros objetos perduren, tendríamos que empezar por cambiar nuestra mentalidad consumista, no fabricar en materiales súper resistentes e indestructibles que acabarán en un
vertedero y obviamente costará destruirlos debido a su resistencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario